Menu
26/01/2021
A+ A A-

Columnistas invitados/Guest columnists

FIDEL CASTRO: OBJETIVO VENEZUELA (Segunda parte).

FIDEL CASTRO: OBJETIVO VENEZUELA

                                                       Segunda parte.

                                                       1999 - 2019

     El 2 de febrero de 1999 Hugo Chávez Frías se juramentaría como presidente de la Republica. Al tomar su juramento en el Congreso Nacional, Chávez evidenció su intención de destruir la República. Todos recordamos el semblante sombrío del   presidente saliente Rafael Caldera cuando un arrogante Hugo Chávez se refirió despectivamente a la Constitución de 1961, el Contrato Social de la Nación, como “La Moribunda”, iniciando con ello el proceso que culminaría con la instauración de la llamada “Quinta República” a partir de la promulgación de la nueva constitución el 15 de diciembre de 1999, la cual fue aprobada solo por 32% de los venezolanos entonces habilitados para votar.  Viene al caso preguntarse si Rafael Caldera, al escuchar aquella blasfemia contra la institucionalidad republicana de “Juro… ante esta moribunda Constitución…” apreció la magnitud del error histórico que había cometido al liberar sin reservas a Hugo Chávez y los demás golpistas de 1992, abriéndoles el camino para la ejecución de su anunciado asalto a Venezuela.

     Desde el mismo inicio de la presidencia de Hugo Chávez, Fidel Castro, con el claro propósito no solo de contar con el sostén energético de Venezuela para sacar a Cuba de su desastrosa situación socio - económica, producto del “Periodo Especial”, sino tambien para relanzar su proyecto de dominación continental, comenzó a envolver a Hugo Chávez en su versión del “Abrazo de Morfeo”, sometiendo al venezolano a una dependencia a tal grado hacia él que en el devenir de los años le costaría a Chávez su propia vida al decidir este, por insistencia de Fidel, tratar su enfermedad en Cuba y no en otros centros hospitalarios especializados que le fueron puesto a su disposición como el MD Anderson Cancer Center en Houston y el Hospital Sirio-Libanés en Sao Paulo, Brasil. El primer paso hacia el control de los recursos venezolanos se vivió el 30 de octubre del 2000 con la firma del Acuerdo Integral de Cooperación (petróleo por servicios humamos cubanos) entre Cuba y Venezuela y a partir de entonces, Fidel Castro comenzó, como el mejor de los marioneteros, a mover los hilos del poder en Venezuela, infiltrando las instituciones fundamentales del Estado, como los servicios de inteligencia y seguridad, las Fuerzas Amadas, los sistemas de identificación de los venezolanos, los registros y notarías y, sobre todo, a Petróleos de Venezuela a cuya cabeza fue puesto posterior al paro petrolero del año 2001 uno de sus incondicionales, Alí Rodríguez Araque.

La estatal petrolera venezolana, a través de la mampara de Petrocaribe establecida en junio de 2005, le suministraría a Cuba 100 MBD [miles de barriles/día] de petróleo y productos refinados a bajo costo y con facilidades de pago, de los cuales Cuba destinaba 37 MBD para su consumo interno y el resto se revendía a precios internacionales, convirtiéndose el petróleo venezolano en el tercer producto de exportación de Cuba después del azúcar y el níquel. Para tener idea de las ventajas del financiamiento dadas a Cuba para el pago de su factura petrolea, recordemos que, en elterreno de lo práctico, Cuba paga solo 50% de la factura por el petróleo que recibe de Venezuela debido a que el resto lo obtiene financiado a un plazo de entre 17 y 25 años, a una tasa de interés del 1% anual.

    Tan deleznable como fue el control ejercido por Fidel Castro sobre las instituciones y recursos de Venezuela, resultaría ser el hecho que Hugo Chávez fuese asimilado al propósito existencial del Comandante en Jefe de confrontar y desafiar al principal cliente y aliado estratégico de Venezuela: los Estados Unidos de América.

Add a comment Leer más...

FIDEL CASTRO: OBJETIVO VENEZUELA

                                                                       

Dígale a Fidel Castro, que cuando Venezuela necesitó libertadores, no los importó, los parió”                                                               

                                                Rómulo Betancourt

    

     Un buen amigo me hizo llegar un breve artículo escrito por el Dr. Fernando Egaña titulado “Castro y Maduro” en el cual el autor hacía referencia a la intromisión cubana en Venezuela y a la marcada subordinación y dependencia de Nicolas Maduro de los Castros. Dado los aciagos tiempos que vivimos los venezolanos producto de la subversión  de Hugo Chávez y la usurpación del Estado por su impuesto heredero, viene al caso recordar y revisar desde su perspectiva histórica y actual el intervencionismo de Fidel Castro en Venezuela, lo que ha llevado al secuestro de la República, a la primacía de la ilegalidad y al sometimiento de la sociedad.

                                                               1959 – 1998

     La obsesión de Fidel Castro con Venezuela se remonta al triunfo mismo de la Revolución cubana cuando en su primer viaje al exterior, apenas transcurridas dos semanas de su entrada triunfal en La Habana el 8de enero de 1959, Fidel visitó Caracas con un propósito muy definido pero que ciertamente no era, como entonces se  manifestó, el de expresar la gratitud del pueblo cubano al pueblo venezolano por su contribución política y material (recordemos aquello de “Un bolívar para la Sierra”) a la Revolución cubana. En efecto, Castro realmente vino a Caracas en busca de una plataforma continental y financiera que le permitiese llevar a cabo su real propósito existencial que no era otro sino el de enfrentar y retar a los Estados Unidos en cualquier escenario, sin importarle, como vimos durante la llamada “Crisis de Los Misiles” en octubre de 1962, el costo para los cubanos y para el mundo. La evidencia de esa cruzada antiyanqui de Fidel Castro la visualizamos en la carta por él escrita el 5 de mayo de 1958 en la Sierra Maestra y que hoy se exhibe en el tercer piso de la sede del Diario “Granma” en La Habana. En esa misiva, dirigida a su fiel compañera Celia Sánchez Manduley, Fidel Castro se pronuncia con rencor sobre el apoyo brindado a Fulgencio Batista por los Estados Unidos y en ella Castro manifiesta su real propósito en el devenir, señalando de forma terminante:

“Sierra Maestra

Junio 5 -1958

Celia:

Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario, me he jurado que los americanos van a

pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezara para mí  

una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy

cuenta de que este va a ser mi destino verdadero.

Fidel.”

     Siempre he sostenido que Fidel Castro, llevado por su personalidad ególatra y autosuficiente, nopodía identificarse con otro dogma socio - político que no fuese uno que llevase su nombre seguido de sufijo “ismo”. Por ello, nunca he creído que Fidel era un verdadero seguidor de Marx y Lenin, sino que recurrió a la Unión Soviética de forma interesada y premeditada para anteponerla como su escudo protector contra las anticipadas arremetidas por parte del “Imperio Yanqui”, las que acontecerían en respuesta a sus destempladas provocaciones. Sobre la realidad existencial del “castrismo” o “fidelismo”, el periodista Tad Szulc del New York Times en su libro “Fidel, a Critical Portrait” (William Morrow and Company Inc., New York, 1986, pág. 172) cita un discurso de Castro en 1981 en el que definió su personal concepción política aplicada desde su juventud durante los eventos acontecidos en Bogotá en abril de 1948, que serían recordados como “El Bogotazo”.

Add a comment Leer más...

Las ominosas profecías de George Orwell se están cumpliendo

«1984» es uno de los libros más famosos de la historia. El año 1984 llegó y se fue, pero la visión profética y de pesadilla que George Orwell proyecta desde 1949 en este libro sobre el mundo amenazadoramente cambiante que se estaba avecinando, resulta más actual que nunca en este siglo que proclama con notable fanatismo el "cambio" y "más cambios" en busca de una utópica panacea.

«1984» sigue siendo el gran clásico moderno de la "utopía negativa", esa ahora llamada "cancel culture" o cultura de la cancelación que define el fenómeno cada vez más extendido de retirar el apoyo moral y financiero, o incluso digital y social, a personas u organizaciones que los grandes centros de poder financiero o político consideran inadmisibles o "deplorables". Aunque esta novela sorprendentemente original e inquietante crea un mundo imaginario, resulta profética y completamente convincente desde la primera oración hasta las últimas cuatro palabras expresando su amor “al Big Brother” o "al Gran Hermano" (¿el líder "indiscutible" de hoy?) que “vela” por el "bienestar" y “vigila” para que haya “orden”.  No puede negarse el poder de la novela sobre la imaginación de generaciones enteras, o el poder de sus amonestaciones; un poder que parece crecer, no disminuir, con el paso del tiempo y dibujarse con grandes rasgos en la realidad actual.

En la novela, los personajes se sienten acorralados en todos sus ambientes, rodeados de cámaras que los observan y micrófonos que los escuchan hasta en los lugares más privados (¿diríamos hoy que se haga por motivos de "seguridad nacional"?). Prácticamente todo lo que se dice, lo que se hace y hasta lo que se desea hacer y cuáles son los gustos y preferencias de cada uno está registrado y sirve para controlarlos. Encontramos en sus páginas que hay incluso expertos que te observan, te escuchan y examinan tus preferencias, los que, a su vez, perfeccionan constantemente su capacidad de leer las expresiones faciales de la gente (¿los actuales expertos en "face recognition" mediante programas cibernéticos?).

Si todo esto nos parece exagerado, miremos a la China de hoy: hay cámaras en todas partes vigilando a sus ciudadanos y todo lo que hacen en Internet está monitoreado. Se ejecutan algoritmos y se están realizando experimentos para asignar a cada individuo una puntuación social. Si no actúa o no piensa de la manera "políticamente correcta", le suceden cosas lamentables: pierde la capacidad de viajar, por ejemplo, o pierde su trabajo, o puede perder la libertad o hasta la vida. Sin duda, es un sistema sumamente abarcador y eficaz.

Add a comment Leer más...

El Castrismo en el directorio apropiado

Es justo que reconozcamos que el régimen cubano no cambia salvo en aquello que le sea útil para conservar el poder, sin embargo, sus enemigos y adversarios como proceden de expectativas plurales no exenta de contradicciones, cambian sus tácticas y estrategias de confrontación de acuerdo a las variables de las circunstancias y las convicciones e intereses de quienes están a cargo de la gestión. 

Una muestra de esas mudables concepciones es el hecho de que Cuba, léase castrismo, fue excluida de la relación de estados terroristas por el gobierno del presidente Barack Obama y reincorporada a la misma por disposición del presidente Donald Trump. El gobierno cubano no cambió, fueron las percepciones e intenciones de los que conforman la política hacia Cuba las que cambiaron.  

Decimos que no cambió porque en la Isla no cesó la persecución y represión contra los ciudadanos. El presidio político creció. Las leyes se hicieron más restrictiva en lo que concierne a los derechos humanos y la situación social se ha degradado todavía más. 

En el aspecto internacional, el régimen sigue apoyando la autocracia venezolana con todos los recursos a su alcance y ha dado amparo a terroristas del Ejército de Liberación Nacional de Colombia involucrados en un ataque con bombas a una Academia de Policía en Bogotá.  

El castrismo ha demostrado ser consecuente, al menos, en su naturaleza agresiva. Escoge un enemigo y no cesa de atacarlo. Estados Unidos y Cuba restablecieron relaciones en el 2014, dos años después, finales del 2016, se produjeron los ataques sónicos contra personal del gobierno de Estados Unidos radicados en La Habana.  

El régimen cubano está en esa lista desde 1982 y es porque aparte de los crímenes cometidos en el pasado continúa siendo refugio de terroristas de diferentes países, incluido estadounidenses.

Add a comment Leer más...

Causa de las sanciones, no es pedirlas

Hemos pasado otra Navidad con presos políticos, centenares de muertos sin asomo de justicia, decenas de miles de exiliados, dirigentes opositores con casa por cárcel, prohibición de protestas pacíficas, privación del derecho de reunión y violación sistemática de los derechos humanos. En adición, leyes recientes que penalizan las libertades democráticas y arman todo el entramado legal de una dictadura, más allá del ejercicio omnímodo del poder de Ortega sobre todos los poderes del Estado.

¡Esa, y no otra, es la verdadera causa de las sanciones internacionales!

Hace menos de una semana se aprobó la “Ley de defensa de los derechos del pueblo a la independencia, soberanía y autodeterminación para la paz”, que prohibe la participación como candidatos de elección popular a quienes de alguna manera pidan sanciones como si la causa no fuese la dictadura, entre otras causales que además los jueces de Ortega interpretarán según el antojo del dictador.

El mismo día, el Alto Representante para Política Exterior de la Unión Europea, emitió un comunicado haciendo un recuento detallado de todas esas lesiones legales a los derechos democráticos de los nicaragüenses. Y seguramente la nueva administración de los Estados Unidos tendrá el mismo recuento, sobre todo en circunstancias del consenso bipartidista que existe en el Congreso de ese país en contra de Ortega. Ese consenso ha sido reforzado por las recientes declaraciones de los ex representantes, Barnes y Bonior, que encabezaron la oposición a la política de Reagan en los años 80, como el mismo Biden en el Senado de ese país.

Envalentonado por los recursos de financiamiento internacional que recibieron por la pandemia y los huracanes, el asesor económico de Ortega compareció poco antes de Navidad en un canal de TV y expresó, de manera confusa porque entremezcló ataques a los Estados Unidos y la Unión Europea, que se reuniría con empresarios, a quienes no identificó, para revisar algunos de sus reclamos en materia tributaria, como si nada hubiese pasado y no existiera la crisis política y todo fuese producto de sanciones internacionales. 

Esa comparecencia me recordó, en pleno esplendor del “modelo de diálogo y consenso”, que en definitiva avaló el modelo autoritario que derivó en la dictadura que ahora tenemos, los esfuerzos que se hicieron para detener la Nica Act que fue, por primera vez, aprobada el 21 de septiembre de 2016. Recuérdese que ese era año electoral, y Ortega había excluido a la verdadera oposición de participar en las elecciones de noviembre.

Add a comment Leer más...